La pedagogía Waldorf es un
sistema educativo originado en las concepciones del fundador de la
antroposofía, el místico, filósofo, educador, erudito literario, artista, autor
teatral y pensador social Rudolf Steiner. La primera escuela Waldorf se fundó
en 1919 en Stuttgart, Alemania.
La división de Steiner del
desarrollo infantil en tres etapas principales se refleja en el enfoque de las
escuelas hacia la educación de la primera infancia, que se centra en
actividades prácticas y juegos creativos; de la educación primaria, que se
centra en el desarrollo de la expresión artística y las capacidades sociales; y
de la educación secundaria, que se centra en el desarrollo del razonamiento crítico
y la comprensión empática. El objetivo principal es desarrollar individuos
libres, moralmente responsables e integrados, equipados con un alto grado de
competencia social. Las evaluaciones cualitativas del trabajo de los
estudiantes se integran en la vida diaria del aula, las pruebas cuantitativas
desempeñan un papel mínimo en la educación primaria y las pruebas
estandarizadas generalmente se limitan a las requeridas para ingresar a la
universidad. Los profesores y las escuelas individuales tienen una gran
autonomía para determinar el contenido curricular, la metodología de enseñanza
y la organización de autoridades.
El método creado por Steiner
divide a las etapas evolutivas del ser humano en 3 septenios:
• Primera infancia (0-7
años/jardín): en esta etapa la actividad central es el desarrollo del organismo
físico. El método primordial de conocimiento es la imitación, teniendo en
cuenta la voluntad activa del niño.
• Infancia media (7-14
años/primaria): en este estadío el conocimiento del mundo se realiza a través
de la imaginación, la cual despierta y activa los sentimientos. Por lo cual el
arte y la imaginación son herramientas fundamentales de aprendizaje en el
segundo septenio.
• Adolescencia (14-21
años/secundaria): en este período se produce la maduración de la personalidad y
se termina de desarrollar la capacidad intelectual. Aquí la búsqueda de lo real
y la verdad son los ejes en el camino hacia el conocimiento.
Un eje fundamental de este tipo
de enseñanza es el seguimiento personalizado que hace el docente de cada niño,
captando así sus aptitudes e intereses y estimulándolo en sus potencialidades.
Para ello, los grupos tienden a ser pequeños y en cada septenio el docente es
el mismo, lo que permite un alto grado de conocimiento de los alumnos. Además,
la mayoría de las escuelas cuentan con un equipo pedagógico-terapéutico capaz
de acompañar al niño en su desarrollo, evaluando sus capacidades individuales y
generando un esquema de aprendizaje que favorezca su avance, tanto académico
como anímico-espiritual. Es por eso que las escuelas Waldorf también son aptas
para niños con problemas de aprendizaje o necesidades especiales.
También es pertinente resaltar
que en la pedagogía Waldorf lo lúdico se presenta al niño para incentivar
distintas áreas según sus capacidades madurativas, como por ejemplo, el conocimiento,
la afirmación, la confianza, la voluntad, la comunicación y la cooperación con
su prójimo.

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