miércoles, 25 de julio de 2018

El juego


La importancia del juego en el desarrollo del niño
Al jugar, el niño desplaza, al exterior sus miedos, angustias, y problemas internos, dominándolos mediante la acción. Repite en el juego todas sus situaciones excesivas, aquellas placenteras como las que no.  A través de la actividad lúdica el niño manifiesta sus conflictos, y de este modo podemos reconstruir su pasado, así como en el adulto lo hacemos a través de las palabras. Esta es una prueba convincente de cómo el juego es una de las formas de expresar conflictos pasados y presentes.
Los niños necesitan estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades, el juego es importante para el aprendizaje y desarrollo integral de los niños puesto que aprenden a conocer la vida jugando.
A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento eficaz para la educación.


Beneficios del juego infantil
El juego infantil es una actividad que se realiza por placer, se elige con libertad y requiere de una participación activa del pequeño. Así lo asegura el pediatra y puericultor Juan Fernando Gómez Ramírez, quien además explica que jugar favorece el desarrollo social y la actividad y está en la base misma de la cultura.
v  Es indispensable para la estructuración del yo.
v  Permite al niño conocer el mundo que le rodea y adaptarse a él, ya que durante el mismo juego el menor crea mecanismos para adecuarse a cada situación y comportarse en ellas con mayor facilidad.
v  Enriquece la imaginación y promueve los procesos creativos.
v  Desarrolla y ejercita la observación, la atención, la concentración y la memoria.
v  Favorece la sociabilidad temprana y las habilidades de comunicación social.
v  Enseña a respetar las reglas.
v  Permite experimentar temores y frustraciones, así como triunfos y derrotas.
Sigmund Freud explicó que los niños no juegan solo para repetir situaciones placenteras, sino también para elaborar las que les resultaron dolorosas o traumáticas. Por todos estos motivos, los juegos son un asunto serio para los más pequeños. Y eso se hace visible cuando uno comprueba la seriedad con que ellos afrontan sus juegos.

Cómo cambia el juego con la edad del niño:
Los juegos cambian a medida que el niño crece. El pedagogo Jean Piaget estableció una serie de tres estadios evolutivos en la infancia según la forma de juego dominante. Son los siguientes:

Estadío sensorio motor:
 Transcurre desde el nacimiento hasta los dos años de edad. Los juegos que predominan en esta etapa son los de ejercicio o funcionales: repetir una y otra vez una acción por el puro placer del resultado inmediato que obtienen. Estos juegos pueden efectuarse con objetos, con el propio cuerpo o con otras personas. Incluso sus primeros balbuceos son sonidos repetitivos que al bebé le resultan graciosos y, por lo tanto, le gusta repetirlos.
Estadío pre operacional:
 Tiene lugar entre los dos y los seis años de edad. El juego propio de este tiempo es el de tipo simbólico, es decir, el consistente en simular acciones, objetos y personajes que no están presentes en el momento del juego. Por eso también se llama juego de ficción. Es el más típico y característico de la infancia.
Estadío de las operaciones concretas:
 Es la última etapa de la infancia, de los seis a los doce años de edad. Se impone el juego de reglas. Si bien las reglas ya aparecen en los juegos simbólicos, en este caso tienen un carácter más firme y ajeno a los niños: en el escondite o el "corre que te pillo", las normas se presentan como verdades absolutas, ajenas al acuerdo entre los jugadores. Cada menor cree que la forma que él conoce del juego es la única que existe.

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