Potenciar la creatividad de un
niño es abrirle las puertas a un mundo de oportunidades para su desarrollo, que
repercutirá tanto en sus habilidades intelectuales como en su disposición ante
la vida.
Dibujar, pintar, inventar
canciones, juegos, cuentos o historias nos hace sentir libres, plenos y
felices. Nos abre un sinfín de posibilidades para crear situaciones y
soluciones, explorar o cambiar. En resumen: la creatividad nos abre a la vida.
La forma más rápida de fomentar
la imaginación, la creatividad, y la inteligencia emocional de un niño
(capacidad de resolver situaciones de forma lógica y con madurez) es ayudarlo a
ser imaginativo y a expresarse libremente.
Las actividades más comunes como
dibujar, pintar, escuchar y tocar música, bailar, hacer juegos de rol (juego
simbólico), jugar con títeres, disfrazarse, leer cuentos, fomentar el sentido del humor, compartir e
interactuar con otros niños y adultos son el camino más rápido y efectivo hacia
un niño feliz, desenvuelto y creativo.
Es importante iniciar al niño en
la actividad y luego dejar que él continúe solo, así de esa forma que él mismo
explore sus propias formar de realizar la actividad.
¿QUE ES LA CREATIVIDAD?
TODOS somos creativos en mayor o
menor medida. Y los niños lo son por naturaleza.
Hay diferentes definiciones de lo
que es la creatividad. En la “Enciclopedia de la Creatividad (1999)” se
describe la creatividad como “una combinación de habilidad, motivación y una
actitud abierta e inquisitiva para la vida”.
Hay muchas definiciones y formas
de abordar el tema, lo importante es que nosotros los adultos tomemos
conciencia de que nuestros chicos tienen la capacidad innata de ser creativos y
que la creatividad NO se limita a ser capaz de hacer arte abstracto,
escribir poesía o diseñar ropa.
Hay muchos grados de creatividad.
Algunas personas como los inventores (Einstein, Edison) son creativas con
mayúsculas. La capacidad creativa de un niño no ha de compararse con la de los
otros, sino valorarla por su disposición a buscar nuevas soluciones, (aunque
éstas sean nuevas para él y no para el resto del mundo).
Hay dos maneras de resolver un
problema: mediante el pensamiento convergente, éste tipo de pensamiento
proporciona una solución única a una cuestión. O el pensamiento divergente
(creativo) da lugar a múltiples soluciones a un mismo problema o solución.
La tarea de los adultos, que
queremos fomentar la creatividad en nuestros chicos es instigar el proceso de
pensamiento divergente, para estimular a los chicos a buscar siempre más de una
solución para todo.
En resumen: TODOS los niños son
creativos. Lo único que necesitan es alguien que los guíe y los ayude a
convertirse en adultos creativos.
“UN NIÑO CREATIVO, SERÁ UN ADULTO
MÁS FELIZ Y SIN LÍMITES AUTOIMPUESTOS”.
CREER ES CREAR.

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