El psicólogo y pedagogo Jerome Bruner desarrolló en la década de los
60 una teoría del aprendizaje de índole constructivista, conocida como
aprendizaje por descubrimiento o aprendizaje heurístico. La característica principal
de esta teoría es que promueve que el alumno (aprendiente) adquiera los
conocimientos por sí mismo. Esta forma de entender la educación implica un
cambio de paradigma en los métodos educativos más tradicionales, puesto que los
contenidos no se deben mostrar en su forma final, sino que han de ser
descubiertos progresivamente por los alumnos y alumnas. Bruner considera que
los estudiantes deben aprender a través de un descubrimiento guiado que tiene
lugar durante una exploración motivada por la curiosidad. Por lo tanto, la
tarea del profesor no es explicar uno
contenidos acabados, con un principio y un final muy claros, sino que debe
proporcionar el material adecuado para estimular a sus alumnos mediante estrategias de observación,
comparación, análisis de semejanzas y diferencias, etc.
El objetivo final del aprendizaje
por descubrimiento es que los alumnos lleguen a descubrir cómo funcionan las
cosas de un modo activo y constructivo. De hecho, el material proporcionado por
el profesor constituye lo que Bruner denomina andamiaje.

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