El aprendizaje situado hace
referencia al contexto sociocultural como elemento clave para la adquisición de
habilidades y competencias, buscando la solución de los retos diarios siempre
con una visión colectiva.
El aprendizaje situado trata de
incentivar el trabajo en equipo y cooperativo a través de proyectos orientados
a problemas que precisen de la aplicación de métodos analíticos que tengan en
cuenta todo tipo de relaciones y
vinculaciones. Esto necesariamente implica la participación activa y
consciente del alumno. En el aprendizaje situado la construcción del
conocimiento es concebida como una práctica en la experiencia, por lo que
aprender implica involucrarse en una comunidad de práctica. De esta forma el contexto
social toma relevancia debido a que el aprendizaje se da en él, y al permitir
que los estudiantes apliquen lo aprendido en situaciones relevantes de la vida
real, favorecen la contextualización del aprendizaje permitiendo que se
convierta en una enseñanza significativa. Según
Vigotsky, el enfoque del aprendizaje situado considera que la
construcción social de la realidad se basa en la cognición y en la acción
práctica que tiene lugar en la vida cotidiana; destaca la importancia de los
ambientes, de la expresión hablada y reconoce la importancia de las situaciones
informales de enseñanza.
Se parte de la idea de que
"aprender y hacer son acciones inseparables y en consecuencia, un
principio nuclear de este enfoque plantea que los alumnos (aprendices o
novicios) deben aprender en el contexto pertinente, privilegiando las prácticas
educativas destinadas al saber cómo más que al saber qué”.

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