miércoles, 25 de julio de 2018

Angustia del octavo mes o también llamada crisis de apego


¿Qué es? ¿De qué se trata? ¿Cómo afecta al bebé? ¿Cuánto dura? ¿Cómo podemos ayudar a que la superen? ¿Todos los bebés pasan por esto?  Sí tenés un bebé quizás esté pasando, haya pasado o esté por pasar este momento tan especial conocido como “ANGUSTIA DEL OCTAVO MES”.
Lo principal a destacar es que esto es una ETAPA, quiere decir que pronto pasará y el bebé volverá a ser el mismo de antes. La duración dependerá de cada bebé y como él se esté desarrollando emocional y madurativamente. Puede durar un día, un mes, dos  meses o hasta el año inclusive. 
Esta particular etapa comienza cuando el bebé comienza a distinguirse como alguien distinto que su mamá. Empieza a darse cuenta que son dos personas distintas y que además hay personas que son “extraños” para él. Sobre todo esto suele darse con personas que no ve a menudo.   Es frecuente que durante esta etapa el bebé esté más pendiente de la mamá y de que la misma no se vaya, como así también llore ante la presencia de extraños que quieran alzarlo.
Desde la psicología se relaciona básicamente con el reconocimiento entre lo extraño y lo propio. Por eso al reconocerse separado de su mamá siente temor al abandono por parte de ésta.  Durante esta etapa el bebé todavía no tiene noción. Si la mamá desaparece de su campo visual, para él desapareció y se concretó su temor al abandono.  Esta es una etapa normal del desarrollo evolutivo, es decir que todos los bebés pasan por ella, lo que cambia es la forma en la que lo transitan, como lo sienten y como lo viven, eso dependerá pura y exclusivamente de tu bebé.
Esta “angustia” comienza a atenuarse y luego desaparece al cabo de unos meses. Es importante que durante este período evitar largas ausencias de los padres. La contención en esta etapa es fundamental, ya que ayuda al bebé a reafirmar que sus temores no se concretaran.
 Algunos tips para ayudar a tu bebé
No rechaces a tu bebé. Bríndale contención toda vez que te sea posible (hazle upa, mimos, abrázalo y háblale dándole seguridad).
Si en algún momento necesitas ausentarte, no te vayas a escondidas. Explícale en voz alta que te vas y que volverás en un rato. Aunque llore en principio, luego se calmará. De esta manera le estarás enseñando a confiar en vos y le estarás dando seguridad.
Podes ofrecerle algún juguete u objeto como sustituto tuyo (objeto transicional). Puede ser una mantita, un osito, un chupete o lo que él prefiera. Esto lo calmará mientras no estés.
Si por la noche se despierta, cálmalo de la misma forma que durante el día. Trata de hacerlo en su propia cuna y, si no lo lográs, álzalo solo por unos minutos para que perciba tu presencia y vuelve a acostarlo.
Juega con él los juegos de “escondite”: tápate con una manta o con tus manos y mostrale como apareces y desapareces (está- no está) y deja que él lo haga también. Estos juegos suelen ayudar mucho en esta etapa, ya que le dan al bebé la idea de reversibilidad, es decir, que las personas y los objetos pueden ir y volver sin desaparecer por completo.

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